La entrada del blog de hoy es un poco distinta porque tenemos la suerte de charlar con Javier Mimbrera, skiman de la Boutique Nepal, en la estación invernal oscense de Formigal. Hoy vamos a tratar de comprender mejor qué mantenimiento y reparaciones necesitan las tablas y los esquís, desde algo básico a arreglos más importantes. Porque tener nuestro material a punto es clave a la hora de que nos responda correctamente y, por tanto, de nuestra seguridad y de los demás.

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“En España todavía nos falta cultura de un correcto mantenimiento del material de esquí”, comenta Javier Mimbrera

Hola Javi, ¿qué importancia tiene un buen mantenimiento del material de esquí?

El objetivo de un esquí o tabla es que deslice, de modo que si el material que tenemos no desliza adecuadamente, no vamos a poder esquiar bien. Si a eso le añadimos los diferentes tipos de nieve, dura o primavera, podemos tener problemas a la hora de agarrarnos con los cantos o deslizarnos por la nieve. El realizar un adecuado mantenimiento a los esquís o la tabla de snowboard es fundamental para poder desarrollar correctamente la actividad y, sobre todo, con seguridad.

¿La gente suele hacer un mantenimiento habitual o anual a sus tablas?

El tema del mantenimiento del material de esquí, sobre todo en España, es un gran desconocido y todavía existe una gran incultura. Hay gente que sí que opta por realizar un mantenimiento anual pero que, según lo que esquíe y al nivel que esquíe, es bastante poco. Y es que sería bueno concienciar a la gente de que es preferible hacer pequeños repasos antes que llegar a grandes reparaciones. Sería como en las revisiones a los coches. Todo esto tiene un carácter preventivo, ya que queremos que el material funcione bien, que la suela se mantenga hidratada, que los cantos no se oxiden mucho… porque si no luego la actuación será mucho mayor y hará que tengamos que trabajar mucho más a fondo sobre ese esquí o tabla de snow.

Explícanos qué mantenimiento es el ideal y cada cuanto es recomendable hacerlo…

A nivel particular, recomendaría siempre que se esquíe, secar los cantos al acabar. No cuesta nada y evitaremos la formación de óxido. Además, podemos secar las suelas y las tablas en general. En épocas de nieves muy duras, estaría bien tener una piedrecita para pasar por el canto y quitar las rebabas, ya que pueden hacer que el esquí no agarre bien y el canto no trabaje adecuadamente. Esto podemos hacerlo como rutina cada vez que esquiemos. En el apartado de las ceras, la suela de las tablas tenemos que verlas un poco como la piel humana. Si una suela del esquí está bien hidratada, sus poros estarán limpios y abiertos y podremos ir echando cera habitualmente. Si no encero un esquí en una temporada entera, el poro se cierra, se ensucia, la suela se reseca y será difícil aplicarle nuevas capas de cera que sean efectivas. Por eso, lo ideal, es ir agregando nueva cera periódicamente.

¿Puede alguien con un mínimo de conocimientos ir trabajando en el mantenimiento de su material?

Desde luego que sí. Hacerte tú los esquís depende al final de tener práctica. Hay que hacer bastantes pruebas hasta que al final te sale. Eso sí, hay que contar con un sitio adecuado para reparar el material: una mesa sólida, que no nos vibre. Los esquís o la tabla no se pueden reparar de cualquier forma y en cualquier rincón. Cuidado con las limas que se usan porque son mucho más agresivas y comen más canto que una piedra. Así que como mantenimiento habitual, le pasamos la piedra para quitar rebabas y si queremos, de vez en cuando, le podemos dar una pasadita de lima muy suave, sin apretar mucho. En plan mantenimiento, nos puede valerpero en el momento que haya que hacer el canto, rectificarlo otra vez, sacar ángulos, yo aquí  recomiendo ir a un taller.     

¿Influye en el desgaste del material cómo sea el deportista y su nivel?

Claro, y además influye mucho. Va a depender de si es una persona que hace un viraje conducido o un viraje derrapado. Eso se ve enseguida a la hora que coges un esquí, sobre todo con las rebabas. Si una persona hace un viraje más elemental, más derrapado, tiene mucha más rebaba hacia afuera que una persona que hace un viraje conducido y tiene un nivel alto. Les pasa también a los profesores: sus esquís hacen muchas rebabas porque hacen muchísima cuña y posiciones de enseñanza de iniciación. Otro factor que influye mucho es las características de la nieve. Con la nieve es dura el canto hace mucha más rebaba que, por ejemplo, la nieve polvo con la que no hace falta tanto canto porque agarra mejor y con la que no sufren tanto. Por tanto, una persona que esquía bien en nieve dura, con la fuerza y velocidad que desarrolla, castiga mucho más el canto que una persona de un nivel medio-bajo en una nieve un poco más blanda o polvo.

Además de cantos y suelas, en ocasiones es necesario recurrir a reparaciones más en profundidad. ¿Hasta dónde se puede llegar a reparar un esquí?

Esto es una apreciación mía, y te diría que por un lado está la labor de skiman más al uso, del mantenimiento y puesta a punto del material, y luego hay un trabajo más de “manitas”, casi rozando la marquetería, cuando te llegan al taller según qué cosas: una fijación arrancada, cuando hay que hacer un parche, cuando hay un canto reventado, cuando hay un esquí que se ha abierto… En estos casos es dónde se nota la mano del skiman y son trabajos casi de modelismo en los que hay que invertir tiempo para tratar de recuperar y dejar bien un material al que ya ni se le podía dar uso.   

¿Qué procesos y con qué máquinas trabajáis actualmente?

Lo que nosotros empleamos, con mayor o menor grado de tecnología, es prácticamente con lo que cuentan los talleres actuales. Como mínimo se necesita una banda, una lija, que casi cualquier taller lo tiene. Además de esto, se procura tener una piedra, que es la que va a estructurar la suela. Y luego a la hora de trabajar el canto, hoy en día, se tiende al trabajo con la piedra de cerámica, que es mucho menos incisiva y come menos canto y lo raya mucho menos que con tecnologías anteriores de lija, aunque sigue habiendo muchas de este tipo. Y a la hora de trabajar con polietileno, casi todos tenemos las pistolitas pequeñas de toda la vida, otras más intermedias y nosotros también, contamos con la máquina grande de láser de inyección de polietileno.

La tecnología de láser de inyección de polietileno consigue un mejor acabado de las suelas

Principalmente, ¿en qué van a notar diferencias un esquiador o snowboarder que haga un buen mantenimiento a sus esquís a uno que no?

Sobre todo lo van a notar cuando estemos en los extremos. Me explico: estas Navidades con la nieve tan dura, no dábamos abasto para hacer cantos. Ahí estamos en un extremo. En el otro extremo tenemos la nieve primavera, cuando todo el mundo quiere dejar su material porque no le desliza. Otras veces te traen esquís con los que piensas para ti mismo, madre mía, cómo puede estar esquiando esta persona con este material, es prácticamente imposible que funcione correctamente. Un buen mantenimiento se va a notar principalmente en deslizamiento. Si no hay mucha nieve dura, con el canto te vas apañando, si haces un viraje un poco más derrapado casi ni lo notas y mientras el esquí deslice y no se vaya enganchando, pues la gente va funcionando. Lo que sí que suele ser recurrente es el comentario que te hacen cuando les haces los esquís, sobre lo bien que deslizan y que cómo no se habían dado cuenta hasta entonces de cómo llevaban ese material. Si no estamos en los extremos, a la gente le cuesta concienciarse de que hay que hacer ese mantenimiento y cada cierto tiempo llevar el material al taller para darle un repasito. Repito, es mejor trabajar con pequeños repasos que con una gran reparación.

¿Cuáles son los elementos más nocivos para las tablas de esquí y snowboard?

Podemos nombrar dos principalmente: el óxido y la deshidratación. El óxido se va metiendo en el canto hacia dentro. Si te traen un esquí muy oxidado, sí, le haces filos, sacas canto, pero al final ese óxido ahí está y ha ido carcomiendo el canto. Lo que no puedes hacer es comer canto hasta que desaparezca el óxido. Y lo mismo pasa con las suelas, que si no se hidratan, cuando se va a trabajar sobre ella, cuesta una barbaridad y no queda tan bien como con el material de una persona que cada dos o tres semanas de esquí encere esa suela.

¿Qué precios rondan las reparaciones del material duro de esquí y snowboard?

Nosotros hace unos años que aplicamos un sistema de tarifas en función de la urgencia. La tarifa base que tenemos son 30€ el mantenimiento completo y 18€ cantos y cera. Pero esto es si nos dejan el material tres días o más. Hay otra tarifa para dos días de 40€ completo y 25€ cantos y suela. Por último y para el que quiere su material de hoy para mañana, sería de 52€ el completo y 32€ cantos y cera. Ya hace unos años que lo aplicamos así y funciona muy bien. Quien tiene la posibilidad de venir a menudo nos deja su material para trabajar a lo largo de la semana en nuestro horario normal y le recompensamos con unos precios muy ajustados. Y el trabajo de un día para otro, casi siempre nos supone quedarnos a trabajar fuera del horario comercial. Un esquí completo viene a llevar una hora de trabajo, así que si tienes cinco o seis pares no es raro que te quedes hasta la una o las dos de la mañana. De ahí el sistema en función de la urgencia y necesidad.

Desde que tenéis abierta Boutique Nepal, ¿has notado que la gente se preocupe cada día más por el buen mantenimiento de su material?

Es prácticamente igual en cuanto a reparaciones de taller, se mueve en los mismos ratios desde que abrimos en 2002. Lo que sí que se ve más es gente que se está lanzando a hacerse su propio mantenimiento, vendiendo kits completos con lima, cepillos, barritas de polietileno… Por este lado, sí que se ve un incremento de demanda, pero en volumen de trabajo en el taller, nos mantenemos en cifras de hace diez o quince años.

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Además de un buen cuidado de nuestro material, hacer un mantenimiento adecuado aumentará su vida útil

Aunque las circunstancias varían a lo largo de una temporada, ¿recomiendas tomar unos hábitos de mantenimiento?

Diariamente, secar bien los esquís o la tabla y, de vez en cuando, si nos atrevemos, quitar un poquito las rebabas con una piedra. Si tenemos épocas de nieve dura repasar los cantos una vez al mes, para tener bien el ángulo del canto dándole una pasadita muy suave con la piedra. Las suelas se pueden hidratar con cera cada dos o tres semanas. La cera nunca está de más. Nosotros cada esquí que sale del alquiler se encera tras su uso. Si un esquí se mantiene con el poro abierto y bien hidratado, siempre te la va admitir y es bueno para que deslice y para la salud de la tabla. Y después, con cada cambio importante de calidad de nieve no está de más hacer un repaso para quitar las rayas, hacer cantos y reestructurar esquí o tabla de snow.

¿Nos puedes dar algún truco?

Nos hacen siempre la pregunta de qué cuándo es mejor dejar hecho el esquí, si a final de temporada o a principio de la misma. Nosotros somos de la opinión de que siempre a final de temporada. Hacemos una a puesta a punto óptima tapando rayas, reestructurando y lo que las tablas necesiten y damos cera, pero sin pulir ni quitar lo que les sobra. De ese modo, el canto se queda bien tapado durante unos meses y al principio de temporada, de forma gratuita, nos traen el material y ya se cepillan y se dejan en su nivel ideal. Así conseguimos tener una capa protectora extra frente a la suciedad y el reseco.

¿Hay alguna cosa que creas que es importante y quizá hayamos pasado por alto?

Otro tema importante que el esquiador debe saber y desde un taller le podemos ayudar es el de asegurarse de llevar bien regulado el DIN de las fijaciones. Por un lado tener bien reguladas las pretensiones, el sistema que tiene cada fijación para asegurar la tensión adecuada entre puntera y talonera a través de la bota. Y por otro lado, que las durezas de los muelles estén bien reguladas acordes al peso, la altura, milímetros de bota y el nivel del esquiador. Hay tablas en internet, o les podemos aconsejar en tiendas o alquileres porque tiene importancia relativa a la seguridad. Hay veces que por desconocimiento, la gente las lleva muy por encima de lo que deben y por el contrario, gente que por dejadez las lleva muy por debajo de lo que requiere. Una fijación es un sistema mecánico, que puede no ser siempre efectiva a lo que ocurre en una situación y cuanto más certera sea la información y los valores que le hemos dado, mejor podrá reaccionar, incidiendo claramente en una mayor seguridad del esquiador.

Tras esta interesante y didáctica charla sólo nos queda darte las gracias por tu atención, por explicarnos con tanta claridad la importancia de un buen mantenimiento para no tener que llegar a reparaciones más graves y desear que la temporada de esquí siga yendo estupenda. Un saludo y recordad que llevar un buen mantenimiento nos hará disfrutar mucho más de los deportes de invierno y nos dará un plus de seguridad ante ciertas situaciones.

Redacción: Raúl Martínez Forniés