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ESQUÍ ADAPTADO: CUANDO NO EXISTEN LAS BARRERAS

Lo que hace unos años parecía una utopía, ahora es una realidad. Las personas con discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales pueden disfrutar de la nieve gracias al esquí adaptado. Cada vez más centros invernales, clubes y escuelas de esquí apuestan por las diferentes modalidades del esquí adaptado. Vamos a conocerlas y a ver como, si se tienen ganas e ilusión, no hay barreras que puedan frenar a la hora de practicar un deporte y encarar la vida.

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El esquí adaptado es una adaptación del esquí alpino tradicional a personas con ciertas discapacidades, que pueden ser de tipo sensoriales, físicas o psíquicas. Sus orígenes se pueden remontar a la II Guerra Mundial, con la ingente cantidad de soldados heridos y que sufrieron amputaciones. Existen figuras clave en la histroia como el alemán Franz Wendel, a quien habían amputado una pierna, consiguió adjuntar con éxito unas muletas a unos esquís cortos. Sepp “Peppi” Zwicknagel, veterano austríaco que había perdido ambas piernas por una granada, aprendió solo a esquiar y con el tiempo se convirtió en un instructor de esquí en Kitzbühel, fundó una división de la Asociación Austríaca de Esquí para esquiadores discapacitados.

Durante mucho tiempo, el esquí para discapacitados estaba restringido a los amputados, pero en 1969 el esquiador ciego Jean Eymore, que había sido instructor de esquí antes de perder la vista, comenzó un programa de esquí para ciegos en Aspen, Colorado. La primera competición internacional, el campeonato del mundo de esquí alpino para discapacitados, se celebró en Francia en 1974.

Actualmente el esquí adaptado ha conseguido democratizarse y cualquier persona, con la discapacidad que sea, pueda disfrutar de la nieve, el esquí y las sensaciones de velocidad y libertad que transmiten. Para cada tipo de lesión o discapacidad, existen métodos de enseñanza y tecnologías que permiten esquiar de forma completamente segura y eficaz.

Por ejemplo, para personas con amputaciones, se emplean los estabilos, unas muletas con pequeños esquís adaptados en sus extremos para lograr una estabilidad en los giros y en las diagonales. Las personas con lesiones en la parte inferior del tronco, también usan los estabilos, añadiendo que se emplea una silla especial para sentarse y que lleva esquís en la base:

Y no son los únicos. Desde hace años, la ONCE y diversas asociaciones y federaciones, promueven el esquí alpino para personas con discapacidad visual. A través de guías consiguen deslizarse por las pistas, sabiendo dónde girar y cómo afrontar las pendientes de la mejor manera posible. Os dejamos con un reportaje de RNE sobre el esquí para personas ciegas y con deficiencias visuales:

Por último, debemos nombrar también a todos aquellos esquiadores con discapacidad intelectual. El esquí es un deporte fantástico para su integración, desarrollo de la autoestima, capacidad de superación y contacto con la naturaleza. Para muestra este reportaje en el que se aprecia con claridad las ganas, el compañerismo y la alegría que el esquí les proporciona:

Actualmente en España podemos practicar el esquí adaptado en prácticamente cualquier estación y son numerosas las escuelas de esquí que ofertan clases de aprendizaje y perfeccionamiento tanto en la modalidad de monoesquí y biesquí, como con guías para discapacitados visuales. Algunas de las fundaciones comprometidas con el esquí adaptado son la Fundación ONCE, FEDDF, Fundación También o Fundación Deporte y Desafío.

Desde SKIBACK, queremos apoyar y apostar por el esquí como vía de desarrollo, de forma de superación a través del deporte y de camino para lograr la igualdad en la sociedad. Porque las barreras no existen más que en la cabeza de quien las levanta y actualmente el esquí no es ninguna barrera para las personas con discapacidad.

 

 

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